sábado, 28 de mayo de 2011

viñeta 26

VIÑETA NÚMERO 26.


Descripción: en esta viñeta vemos a un grupo de niños que están saliendo de clase, y la profesora les recuerda que lleven pinzas de la ropa para el día siguiente. Los niños, imaginan alegres qué será aquello que van a hacer con las pinzas, cada uno piensa una cosa a cual más creativa.

Al día siguiente, los niños realizan la actividad y cuando salen por la puerta el profesor les dice: “llevadle a papá este bonito portaplumas”, en el pensamiento de todos los niños está el “bonito portaplumas” y su semblante es de tristeza/resignación.

La profesora de esta viñeta está usando una metodología reproductiva, pues ella decide qué material llevar y qué hacer con él y los niños se limitan a obedecerle; y eso no es lo peor sino el que la profesora esté limitando tanto la creatividad de los niños, ¡ole por ella!

Como bien vemos los niños tienen una enorme creatividad y con lo más simple te elaboran algo complejo. Si la profesora todo el tiempo dice qué y con qué hacer las cosas, esta creatividad acabará perdiéndose; éste es uno de los problemas que se dan en la actualidad.

Yo, si fuera esa maestra, en primer lugar dejaría a los niños que trajeran lo que quisieran, por insólito que fuera y nunca lo limitaría a un único objeto.  Una vez reunidos todos los elementos, buscaríamos usos diferentes y elaboraríamos productos “extraños”, serían nuestras obras de arte las cuales quedarían perfectas en el salón de casa, más que un simple portaplumas para un padre que probablemente no tenga ni plumas.


viñeta 25

VIÑETA NÚMERO 25.


Descripción: en esta viñeta podemos ver  a un niño que llega a clase, le da los buenos días a la profesora y esta le contesta con un “hola guapo”. Él va pensando en sus cosas, tal como la playa, los animalitos, sus amigos etc. En cambio, la profesora se limita a contarlo para ver si están todos.

Por un lado veo que la actitud de la profesora está bien en cuanto a que al saludar al niño lo hace de un modo agradable, y además  lo piropea. Pero por otro lado veo que también hay algo de frialdad, pues no se ve ningún contacto físico, eso sí podría ser porque como hemos visto en clase, el niño pudiera ver su espacio personal invadido, pero dudo de que sea el caso, pues a no ser que seas muy “pegajoso”, a los niños siempre les gusta que los profesores los tomen en brazos, los toquen, los besen y los alaben.

Así mismo creo que el modo de proceder de la profesora a la hora de contabilizar a los niños no es el más adecuado, pues yo considero que a la entrada del niño al aula, la profesora debía de acogerles de un modo especial para transmitirles su sentimiento de bienestar y así motivarles.

A la hora de contabilizar a los niños yo lo haría de un modo más divertido y en el que todos los niños participaran. Por ejemplo tendría dos pizarras magnéticas con imanes en los que aparecieran las caras de los niños; una pizarra tendría la imagen de un colegio y la otra de una casa. Yo diría sus nombres en voz alta siguiendo la lista y cada niño tendría que buscar al compañero nombrado; de estar se pegaría el imán con su foto en la pizarra con la imagen del colegio y si no pues en la de la casa. Es otro modo de pasar lista y tiene de bueno que los niños pueden involucrarse, y siempre que se pueda hay que hacerlo y optar por la metodología productiva.

sábado, 21 de mayo de 2011

viñeta 24

VIÑETA NÚMERO 24.


Descripción: en esta viñeta podemos observar a una profesora con sus alumnos que están en el bosque. La profesora dice: “hoy os explicaré el árbol. De abajo a arriba: las raíces, el tallo…”. Hasta ahí todo bien, el fallo es que al dar la explicación, se apoya en la imagen sobre papel de un árbol.

En primer lugar decir que además, yo utilizaría esta salida para explicarles el tema de la deforestación, para decirles porqué es tan importante cuidar el medio, reciclar el papel y no malgastarlo (otra razón para que se sustituya la imagen en papel por el video o la realidad).

Por supuesto también he de mencionar como se evidencia en esta imagen la educación tradicional, pues la profesora aparece junto a una especie de pizarra, a una altura superior a la de sus alumnos y frente a ellos, para nada une a ellos formando un círculo para verse todos las caras, para nada se mantiene un contacto físico continuo.

Ahora bien, ya paso al tema principal de crítica de esta viñeta. Os planteo una pregunta: ¿Cómo se puede ser tan, tan, de explicar o mostrar a un niño algo en imagen o video, teniendo la posibilidad de hacerlo de modo real? Pues sí, esto es lo que pasa en nuestras escuelas infantiles. Sobre todo se trabaja con imágenes plasmadas en papel, y si acaso, en los centros más modernizados, se presentan en power point.

Como hemos visto es Didáctica de la Educación, la realidad solo debe ser sustituida cuando sea inalcanzable, y siempre con la imagen fija como último recurso. Así, si enseñamos los animales, llevemos a los niños al zoo, a la granja y que tengan contacto con ellos, tu puedes decir que el elefante es muy grande pero el niño en la imagen no aprecia cuán grande es; si explicas las plantas o las flores lleva el niño al campo, a un jardín botánico, que vean sus colores y huelan sus aromas; si les explicas las profesiones llévalos a los diferentes comercios a ver panaderos, fruteros, lleva a clase a bomberos y policías vestidos de uniforme, y así con todo.

 Quizás y todo esto suponga grandes problemas para conseguir autorizaciones, conseguir que los padres dejen salir a sus niños del aula bajo la vigilancia de los profesores, conseguir el personal, pero si no lo intentamos no lo sabremos, además insistamos una y otra vez, luchemos por ello, consigamos que nada sustituya un trabajo con la realidad que sí es posible…

viñeta 23

VIÑETA NÚMERO 23.


Descripción: en esta viñeta podemos ver un niño que llega a clase con su maletita, y va pensando en sus juguetes, juegos y sus cosas de niños. Saluda con un “buongiorno” (buenos días en italiano). La profesora con sus pensamientos de lengua, matemáticas, historia, le contesta con un “ciao caro” (hola queridos). El bocadillo que recoge los pensamientos de la profesora adopta la forma de cabeza con ojos y boca que se abre para engullir los pensamientos del niño.

En primer lugar decir que quizás esta sea un aula de Italia y por eso hablen en ese idioma, en este caso no habría ningún problema con el lenguaje. Pero en el caso de ser una escuela española sí que le veo más inconveniente.

Yo pienso que está bien introducir los idiomas en edades tempranas, pues así los niños tendrán mayor facilidad para aprenderlos. Pero el problema radica en el tipo de idioma que se enseña, a ver si me explico. Veo bien que se enseñe por ejemplo el inglés que es uno de los idiomas más internacionales, pero no que se le exija al niño saber un idioma no tan útil, por así decirlo.

De ser una escuela española, lo del idioma acompaña al resto de la imagen a la hora de criticar la excesiva exigencia de los profesores para con los alumnos.

Como vemos, el niño piensa como lo que es, un simple niño: en sus juegos, sus travesuras, sus curiosidades etc. Pero al llegar a la escuela, su pensamiento es literalmente absorbido por el de la profesora, quien trata de incluir sustituir el pensamiento de UN NIÑO por el de UN MAYOR.

Parándome a pensar creo que los padres también tienen algo que ver en este tema pues en ocasiones les asignan circunstancias o les enseñan cosas más pronto de lo que debieran a sus niños, pues les es muy gratificante que sus vecinos vean como su hijo es “superdotado” (es la palabra que ellos le asignan a un niño que tiene mucha idea pero que en realidad no es superdotado). Me recuerdan a mi suegra cuando dice: “la Paula es superdotada” “el niño es superdotado”, cuando habla de sus nietos.

Con todo esto quiero decir que a veces, aunque el hecho de ver cuánto saben nuestros niños tan pequeños nos enorgullezca, enseñarles algo de modo prematuro puede no resultar tan positivo para ellos, pues hay tiempo para todo en esta vida, y lo último que deberíamos de hacer es cohibirlos de su infancia temprana de juego y exploración, para iniciarles prematuramente en el mundo de los mayores… dejémosles ser niños…

domingo, 15 de mayo de 2011

viñeta 22

VIÑETA NÚMERO 22.


Descripción: en la viñeta aparece una imagen de un niño montado en un triciclo en una pequeña terraza que de largo contará con unos tres metros y de ancho con no mucho más de uno. Desde dentro alguien dice: “Eres un niño con mucha suerte: tienes una hermosa terracita. Piensa en los niños que no la tienen y han de jugar en la calle”.

En un principio la imagen no señala nada negativo, y la primera frase está bien, pues un niño, por qué no, puede ser afortunado al tener una terraza, ya que es una zona de la casa de la que todo el mundo no dispone, y es algo preciado.

Lo malo llega con la segunda frase “Piensa en los niños que no la tienen y han de jugar en la calle”. Aunque no se ve pero me imagino a la persona que dice eso, o bien está en el sofá tumbada viendo los chismorreos en la tele, o viene está realizando las muchas tareas de la casa que probablemente no comparte con la pareja o resto de la familia.

Si no pudiera sacar al niño a la calle, que creo que es un supuesto muy improbable, lo último que debería de hacer es engañar al niño de ese modo.

Todos tenemos muchas cosas que hacer, pero los niños requieren cierta atención que les hemos de prestar, y cuando decimos tenerlos, debemos tener esto en cuenta. Una de las necesidades del niño es la de relacionarse con los demás, y si el niño no sale a la calle, además de que no debe de ser muy bueno para la salud, impide que éste entable amistades más allá de las impuestas por los padres. Además el niño aprenderá cosas nuevas, experimentará con los elementos del entorno y el propio cuerpo y nuevas sensaciones nunca vividas. De lo contrario solo conocerá lo que escuche y le cuenten.

viñeta 21

VIÑETA NÚMERO 21.

Descripción: en esta viñeta aparecen una niña y un niño jugando a las cocinitas y a las muñecas. Están en la calle, jugando entre dos coches, y para que no vean al niño jugando con “cosas de niñas” se han fabricado la silueta de un coche para ponerla entre los dos autos de verdad y poder esconderse sin que les vean.

En esta viñeta vemos claro el antivalor del sexismo. Estamos en una sociedad en la que desde que nacemos o incluso antes, se nos mete en el saco de chicAs o en el de chicOs, limitándonos así para hacer ciertas cosas, y dándonos privilegios para otras.  Es increíble y muy triste que unos niños tengan que esconderse e ingeniárselas como sea para que no les vean jugar con aquellos juguetes o realizar aquella actividad que nuestra sociedad ha establecido cómo del sexo contrario.

Quizá y esta viñeta parezca una exageración, pero yo doy fe de que esto ocurre, para ello cuento dos de las muchas historias relacionadas con esto que yo conozco:

El vecino de debajo de una conocida mía, contaría con unos diez años, y le encantaba disfrazarse de chica. Para ello solía subir a al piso de chicas que vivían encima, ellas lo transformaban a petición suya. El pobre niño más de una ocasión dijo: “si mi madre escucha abajo los tacones y os pregunta, decirle que habéis sido vosotras”. Él disfrutaba como loco con cosas de chicas, pero sin embargo tenía que esconderse por miedo a las reprimendas de esta sociedad sexista.

El otro caso es más cercano a mí. Cuando yo era una niña, había en el pueblo un niño al que le encantaba jugar a las Barbies, y para ello, se venía a casa y jugaba conmigo a escondidas para que nadie le viera. Supongo que fueron mis padres o mi amiga quienes me metieron en la cabeza que un niño, por el hecho de jugar a las muñecas, ya era “maricón”. Aquellas ideas me escandalizaron y cómo yo era tan mala de pequeña, pues fui “pregonando” que el niño era “maricón” porque jugaba conmigo a las muñecas. Antes de empezar esta carrera, y de concienciarme de que eso no tiene porqué ser verdad que son tan solo estereotipos, vi a ese niño, y ahora me entristezco al pensar que el comentario que hice a mis acompañantes fue: “ese niño es maricón porque de pequeño jugaba conmigo a las muñecas”...

Es triste ver cómo en los grupos de amigos se discrimina siempre a alguien por tener “ideas raras” al querer hacer algo que no corresponde a su sexo. Tan pequeños igual y no, pero con la edad los niños se hacen “crueles” y pueden hacer que los “maricones” y “marimachos”, siéndolo o no, tengan una infancia dura y queden reprimidos por tiempo, todo ello, debido a esta sociedad basada en estereotipos.

Como futuras profesoras os animo a que pongáis vuestro granito de arena para acabar con el sexismo. Realizar actividades y usad juguetes en los que todos interactúen y lo hagan todo. Intentad acabar con los estereotipos con aquello que esté a vuestro alcance, como que los babis no sean rosas y azules, intentad hacer todo lo posible por conseguir cambiar esto, pues en el futuro se agradecerá.

lunes, 9 de mayo de 2011

VIÑETA NÚMERO 20.


Descripción: en esta viñeta vemos una clase donde el profesor regaña a un alumno por llegar dos horas tarde. En niño le contesta que es que ha tenido que recuperar el tiempo de jugar que perdió por tener que hacer deberes.

En primer lugar he de decir que no está bien que el profesor hable así al niño, y mucho menos delante de toda la clase. En estas edades la responsabilidad de los niños recae sobre sus padres o tutores, y hay ciertos temas como el de la puntualidad que se han de tratar con ellos. En todo caso si el profesor quisiera tratarlo con el niño, el mejor procedimiento sería el de hablarlo en privado pues el niño podría sentirse ridiculizado al ser regañado frente a todos sus amiguitos.

Pero bueno, la crítica principal de la viñeta es la excesiva tarea que mandan los profesores para casa. Cuanto mayor es el curso en el que se está, más son los deberes que mandan y como bien da a entender este niño, no dejan tiempo para nada.

Sobra decir que en E. Infantil esto de los deberes no tiene sentido, pero no sería raro ver a un niño que haya hecho poco o nada en clase y le manden para casa acabar la dichosa “ficha”. La mejor solución sería que no se midieran los conocimientos del niño según kilos de fichas lleven a final de curso sino según apliquen dichos conocimientos a la vida diaria.

Centrándome en los deberes, decir que lo veo algo “bueno” pero en su justa medida. En Infantil es interesante que los niño lleven tareas a casa para que se responsabilicen y se vallan acostumbrando, pero dichas tareas han de adecuarse a las posibilidades del niño, y como no, no ser excesivas, pues el niño pasa demasiadas horas en clase para que luego pierda tiempo de su ocio en dedicarles tiempo a estas. Para los cursos superiores, opino lo mismo pues además permite al niño repasar lo dado en clase, y así aprenderlo mejor, lo que pasa es que la cantidad no es adecuada y todo se complica al haber tantas asignaturas o cuando hay diferentes profesores, pues creen que su materia es la única y no tienen en cuenta el trabajo que ya llevan los niños. Por no decir nada de la complejidad de esos deberes que a veces hacen que el niño abandone sintiéndose algo “torpe” por no saber hacerlos.

En fin, decir que como futuros profesores, deberíamos de ser más flexibles y no ceñirnos al guión que se ha escrito sobre “cómo enseñar”, con el paso de los años. Las tareas para casa son recomendables, pero no en el caso de ser excesivas pues el niño necesita tiempo para jugar, dormir, estar con la familia y porqué no, para no hacer nada.