VIÑETA NÚMERO 21.
Descripción: en esta viñeta aparecen una niña y un niño jugando a las cocinitas y a las muñecas. Están en la calle, jugando entre dos coches, y para que no vean al niño jugando con “cosas de niñas” se han fabricado la silueta de un coche para ponerla entre los dos autos de verdad y poder esconderse sin que les vean.
En esta viñeta vemos claro el antivalor del sexismo. Estamos en una sociedad en la que desde que nacemos o incluso antes, se nos mete en el saco de chicAs o en el de chicOs, limitándonos así para hacer ciertas cosas, y dándonos privilegios para otras. Es increíble y muy triste que unos niños tengan que esconderse e ingeniárselas como sea para que no les vean jugar con aquellos juguetes o realizar aquella actividad que nuestra sociedad ha establecido cómo del sexo contrario.
Quizá y esta viñeta parezca una exageración, pero yo doy fe de que esto ocurre, para ello cuento dos de las muchas historias relacionadas con esto que yo conozco:
El vecino de debajo de una conocida mía, contaría con unos diez años, y le encantaba disfrazarse de chica. Para ello solía subir a al piso de chicas que vivían encima, ellas lo transformaban a petición suya. El pobre niño más de una ocasión dijo: “si mi madre escucha abajo los tacones y os pregunta, decirle que habéis sido vosotras”. Él disfrutaba como loco con cosas de chicas, pero sin embargo tenía que esconderse por miedo a las reprimendas de esta sociedad sexista.
El otro caso es más cercano a mí. Cuando yo era una niña, había en el pueblo un niño al que le encantaba jugar a las Barbies, y para ello, se venía a casa y jugaba conmigo a escondidas para que nadie le viera. Supongo que fueron mis padres o mi amiga quienes me metieron en la cabeza que un niño, por el hecho de jugar a las muñecas, ya era “maricón”. Aquellas ideas me escandalizaron y cómo yo era tan mala de pequeña, pues fui “pregonando” que el niño era “maricón” porque jugaba conmigo a las muñecas. Antes de empezar esta carrera, y de concienciarme de que eso no tiene porqué ser verdad que son tan solo estereotipos, vi a ese niño, y ahora me entristezco al pensar que el comentario que hice a mis acompañantes fue: “ese niño es maricón porque de pequeño jugaba conmigo a las muñecas”...
Es triste ver cómo en los grupos de amigos se discrimina siempre a alguien por tener “ideas raras” al querer hacer algo que no corresponde a su sexo. Tan pequeños igual y no, pero con la edad los niños se hacen “crueles” y pueden hacer que los “maricones” y “marimachos”, siéndolo o no, tengan una infancia dura y queden reprimidos por tiempo, todo ello, debido a esta sociedad basada en estereotipos.
Como futuras profesoras os animo a que pongáis vuestro granito de arena para acabar con el sexismo. Realizar actividades y usad juguetes en los que todos interactúen y lo hagan todo. Intentad acabar con los estereotipos con aquello que esté a vuestro alcance, como que los babis no sean rosas y azules, intentad hacer todo lo posible por conseguir cambiar esto, pues en el futuro se agradecerá.

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