VIÑETA NÚMERO 9
Descripción: en esta viñeta vemos a un niño que está jugando con una escoba, a modo de caballo y una espada de mentirijilla. Imagina que es un impetuoso caballero que espada en mano, galopa sobre su veloz caballo en busca de nuevas aventuras.
En la siguiente imagen, una mujer, seguramente la madre, le trae al niño un caballo y una espada de verdad, y le dice que ya puede divertirse. El niño, en un principio recibe el regalo con agrado e ilusión.
La última imagen representa al niño subido en su caballo, (con forma de caballo), y su espada de verdad alzada, su cara es de aburrimiento y desengaño, pues ya no puede dar rienda suelta a su imaginación.
Como otras viñetas que hemos visto, ésta, es una crítica a la limitación del niño por parte del adulto. Como dimos en otra asignatura, “la inteligencia se va ganando con los años, pero la creatividad, se va perdiendo”. Así, podemos deducir que es en la edad temprana, cuando el niño es más creativo, y no se puede imaginar uno hasta que punto. Esto mismo lo podemos comprobar en esta viñeta, pues vemos cómo de una escoba, el niño ve un caballo; eso es creatividad pura.
Pero el problema llega de la mano de los adultos, pues en este caso, tenemos la idea errónea de “pobretico el niño que no tiene un caballo de verdad y tiene que jugar con una escoba, voy a comprarle uno”. Yo, más bien diría: “Pobre ese niño que tiene una madre que está limitando su creatividad por dar más importancia a lo material que a la imaginación”. Y desgraciadamente así ocurre en más de un caso y de dos. Nos empeñamos en limitar al niño y no dejar que actúe como lo que es, esperamos un simple acto diferente, una experimentación por parte de éste para decirle: “eso no se hace”, se le castiga por cosas que no tienen sentido y luego ni les presta atención a otras que la requerirían. Aunque no hay que culpar del todo a los padres, pues es muy difícil serlo, y saber cómo actuar en cada momento. Aunque quede feo decirlo pero los niños deberían venir con instrucciones; no con esto excuso a los padre, pues hoy día, más que nunca, hay un montón de fuentes de información para el buen desarrollo del niño, solo queda que se consulten y pongan en práctica, y que se olviden ciertas creencias erróneas que se han transmitido de generación en generación.
Además, y haciendo alusión a nuestra futura profesión, los profesores han de dejar aflorar la creatividad del niño, pues aunque algunos crean que ésta es aprendida, todo el mundo la posee en mayor o menor medida.

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